viernes, 8 de agosto de 2008

Enrique Morente




De todos los conciertos a los que tuve la ocasión de asistir durante el mes de julio, uno destaca por encima de los demás, y es el que nos brindó el maestro del flamenco Enrique Morente junto al grupo de rock granadino Lagartija Nick.


En 1996 publican un disco titulado "Omega" en el que fusionan de forma magistral el flamenco con el rock, utilizando versos de Lorca en sus letras y versionando canciones de Leonard Cohen. Unos pocos conciertos para presentar el disco, el cual se convierte un toda una obra de culto.


25 de julio, festival la mar de músicas en Cartagena. La noche se presenta apoteósica. Después de 12 años desde la publicacíón del citado albúm, se vuelven a reunir para ofrecer una serie de conciertos por la geografía española. La noche del 25 de julio es la última oportunidad de disfrutar de uno de estos conciertos. Las entradas están agotadas. En la cola la gente desesperada por conseguir una entrada. Imposible. Sergio y nos miramos atónitos, desconocedores de que lo que estaba a punto de suceder. No habíamos escuchado el disco. Encuentro sumo placer en presenciar directos sin haber escuchado el disco protagonista previamente.


Pero todo no iba a ser un camino de rosas. Rapidamente nos situamos a unos pocos metros del escenario, sentados en uno de los muros que separan la zona de las escaleras de los asientos del Parque Torres. A modo de penitencia, antes del concierto de Enrique Morente, se presenta el argentino Andy Chango. La propuesta parece interesante: va a versionar canciones de un autor francés llamado Boris Vian. Le acompañan unos músicos bastantes buenos, pero el señor Chango nos brinda una de las actuaciones que mas indiferencia me ha producido de todas las que he podido presenciar en este festival. ¿Y esto por qué? Pues porque convirtió su concierto en un mero trámite (por deméritos propios) antes de presenciar el plato fuerte de la noche, se dedicó sobre todo a beber, a tratar de callar las voces de aquellos que estaban en el gallinero (acto bastante entendible) y que pasaban de él en toda regla (en las continuas alusiones que les brindó a los del gallinero rozaba el insulto. Quizá tenía que haber tratado de enganchar a estas personas por medio de su música, pero estaba claro que no era su noche). Sin saber por qué, repetía alguno de los temas varias veces, y continuó con repetitivas alusiones a Morente, pues de forma irónica, se jactaba de haberle llenado el auditorio al cantaor, y en fin, que lo repetiría cuantas veces hiciera falta...


Una vez el argentino abandonó el escenario los nubarrones desaparecieron. Rodeado de toda su banda apareció el cantaor granadino, que nos brindó unos primeros temas realmente atractivos, aderezados de continuos arranques de los tres bailaores que hicieron al público levantarse de sus asientos. Y boquiabiertos quedamos cuando aparecieron en escena los componente de Lagartija Nick pues el espectáculo adquirió una fuerza enorme, guitarras rugiendo, una batería portentosa, y la voz de Enrique Morente, que parecía un rockero de toda la vida. Simplemente impresionante. Y claro, el público enloquecido. Temas como "Pequeño vals vienés" "Omega" "Aleluya" pero sobre todo "Manhattan" hicieron que el concierto fuese inolvidable. Y ahora que escucho el disco, soy consciente de cuan afortunados fuimos los que tuvimos ocasión de asistir a este espectáculo, que quizá no se vuelva a repetir. Y a modo de fin de fiesta, Morente y su banda volvieron a salir en varias ocasiones al escenario, ante el clamor del público entregado, para seguir cantando temas. Hasta que miembros de la organización le dijeron que su tiempo había acabado. Una pena.


Estuvo usted soberbio, maestro.








5 comentarios:

angie dijo...

detrás de andy chango, de tantos litros de alcohol, tanta coca y tanto ladrillo de paraíso artificial, hay mucho talento. mucho talento, aunque parezca difícil de creer

angie dijo...

nada que decir del maestro morente, siempre investigando, arriesgando, mezclando, contaminándose, inclinándose ante la heterodoxia, etcétera

Anónimo dijo...

y el pato menguante qué? vamos secretario

SaLvAtOrE dijo...

Angie, no dudo que Andy Chango tenga talento, pero no tuvo su noche, además estaba claro que la mayoría de gente fue a ver a Morente y eso jugó en su contra. Yo no había oido nada de Chango y de Morente un poquito, pero no el "Omega", y bueno, lo de Morente fue...puff, aún se me pone la piel de gallina cuando escucho el disco

Señor Anónimo, me alegra que salga usted del cubil, por fin, el pato menguante voló, cómo tantos y tantos patos, creo que se fue a Filipinas, buscando unas condiciones climáticas favorables para revertir la menguación (no se si esta palabra existe)

Anónimo dijo...

un belmonte descafeinado y la cuenta cuando puedas, arranca secretario